¿Qué forma tiene una cosquilla? La historia de Mr. Men y Little Miss

Cuando era pequeño, Adam Hargreaves (Surrey, 1964), solía atosigar a su padre Roger (Yorkshire, 1935) con preguntas sin respuesta que éste trataba de resolver tirando de imaginación y creatividad, quizás porque su propia infancia no había resultado demasiado animada ni estimulante.

Hijo del propietario de una lavandería y de una ama de casa, Roger Hargreaves detestaba la idea de hacerse cargo del negocio familiar, aunque lo intentó durante un año para reafirmar su deseo de irse a Londres. Allí acabó a mediados de los 60, trabajando en una agencia de publicidad, un mero empleo alimenticio para tratar de conseguir su sueño: ser autor de comics y cuentos infantiles. Periplos por editoriales, revisiones, entregas y reuniones con clientes complicaban cada vez más su meta. Pero, un día, cuando su hijo le pidió que le explicara con todo detalle cómo era físicamente una cosquilla, todo cambió. Papel, lápices de colores y unos trazos simples dieron forma a Mr. Tickle, un monigote pequeño y gordito con brazos exageradamente largos. El primer «señor» de una serie compuesta por más personajes arquetípicos, cada uno de ellos protagonista de su propia aventura.

Hargreaves tenía claras tres cosas. Primera: imposible saber a dónde le iba a llevar todo aquello. Segunda: como no sabía dibujar demasiado bien, aquellos muñecos minimalistas eran la fórmula perfecta para reflejar su humor, su universo, todo aquello que llevaba queriendo hacer desde hacía tanto tiempo. Tercera: las historias de dichos personajillos tampoco requerían de grandes habilidades narrativas, con lo que eran relativamente fáciles de producir. La fórmula perfecta para un creativo inquieto capaz de condensar el mundo en un mensaje publicitario.

Mr. Tickle, Mr. Greedy, Mr. Happy, Mr. Nosey, Mr. Sneeze y Mr. Bump fueron las primeras propuestas de Roger, quien se desvivía por vender su idea a distintas editoriales. La premisa no podía ser más comercial: cuentos coloridos, coleccionables y fáciles de transportar, apilar y sostener; una marca atemporal, reconocible y extrapolable a otros objetos que no se acababan nunca… ¿Qué podía falllar? Al fin, la serie «Mr. Men» fue publicada en 1971 por la editorial Fabbri and Partner, especializada en lectores de entre 3 y 8 años. El éxito no tardó, los señores se multiplicaron y, tres años más tarde, la saga ya era una serie de animación para la BBC a la que siguió otra, «Timbuctoo», esta vez encarnada por animales. Finalmente, en 1983, llegaría a las librerías «Little Miss» (colección que también contó con su adaptación para TV).

Adam Hargreaves tenía 8 años cuando se le ocurrió aquello de cómo eran físicamente las cosquillas. Hoy es el responsable de continuar el legado de su padre, fallecido en 1988 a causa de un infarto. Sus 46 «Mr. Men» y 33 «Little Miss» todavía protagonizan pequeñas historias, consideradas en conjunto como el tercer best seller más relevante de la historia de la literatura británica, sólo por detrás de obras de Dan Brown o JK Rowling. Mr. Cheeky, Mr Rude o Little Miss Princess son algunas de las nuevas incorporaciones.

¡Nunca había dado tanto juego una de esas preguntas infantiles sin respuesta!

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