Power to the people: Las creadoras del logo de Black Panthers

Detrás de uno de los símbolos más icónicos del black power hay tres mujeres activistas de procedencias dispares. Como ya apuntó este artículo de DesignObserver, Dorothy Zellner, Ruth Howard y Lisa Lyons  fueron las encargadas de concebir y rediseñar el logotipo de los panteras negras en diferentes etapas de la historia. Hoy queremos ampliar unos cuantos datos más acerca de ellas.

Nacida en Nueva York en 1948, Dorothy / Dottie Zellner creció en el seno de una familia judía altamente comprometida con causas sociales, aunque no fue hasta su adolescencia cuando comenzó a sentir el gusanillo del activismo con organizaciones como el Comité Coordinador No Violento Estudiantil (SNCC), partido liderado por Stockely Carmichael que luchaba por los derechos civiles de la comunidad negra.

“Cuantas más historias leía sobre sus heroicidades, más alucinaba. Y, cuanto más embelesada estaba, más vergüenza me daba acercarme al movimiento”. Finalmente, con 22 años, Dottie lo dejó todo para mudarse a Atlanta y entrar en la organización. Entonces no sabía que pasaría los siguientes 22 en el sur, ni que acabaría casándose con el secretario del partido, Bob Zellner, un chico de Alabama que había sido expulsado de su familia, compuesta esencialmente por miembros del KKK desde hacía varias generaciones.

Bob, Dottie y camaradas.

Bob y Dottie formaron parte de la primera hornada de población blanca que integraría el SNCC, un grupo cada vez más relevante cuyas aspiraciones se verían reflejadas en la materialización de su propia simbología, encarnada, como no, en la pantera: un animal que ataca sólo si se ve sometido a alguna amenaza, inteligente, poderoso y repudiado por supersticiones y creencias arcaicas.

La creación de esta insignia está plagada de anécdotas con orígenes confusos; como una que apunta a que uno de los líderes, James Forman, había encargado a Bob y a un fotógrafo la tarea de ir al zoo de Atlanta, jalear a la pantera a través de los barrotes y capturar una instantánea de su rugido, cuanto más fiero, mejor. Las cosas como son, había que diseñar un logo y no contaban con referencias así que, ¿por qué no recurrir al ejemplar vago y gordinflón que vivía en una jaula unas manzanas más abajo?. Aquella jornada dio de sí una sesión chapucera que no resultaría demasiado inspiradora para nadie.

«Los líderes Carmichael y Forman me dijeron: Dottie, tienes que que dibujar una pantera. Y les dije que no, que no podía, que eso estaba fuera del alcance de mis habilidades artísticas. Luego me enseñaron un diseño que ya tenían y me preguntaron si podía arreglarlo un poco, porque era un tanto agresivo. Afiné las líneas, hice más gruesos los bigotes y la coloreé para que fuese totalmente negra. No trabajé a partir de una de las fotografías sacadas en el zoo, no hice el dibujo original y nadie me incluyó en la toma de decisiones sobre este u otro símbolo posible. Lo que hice fue rediseñar un boceto preexistente».

«Fue increíble ver mi diseño en la televisión por aquel entonces, a principios de la primavera de 1966, por no mencionar los miles de contextos donde la he seguido viendo. Posteriormente me enteré de que Ruth Howard Chambers había realizado una propuesta inspirada en la identidad de un equipo de fútbol universitario, y es posible que mi dibujo fuese realizado sobre el suyo, pero no lo recuerdo. Si alguna vez me contaron quién hizo el original, se perdió en mi memoria. Es una pena que en el movimiento no se hubiese hecho lo que Forman siempre decía, que era que lo escribiéramos todo. Tendríamos muchas más evidencias preciosas para este y otros incidentes que se han tergiversado y adornado con el tiempo».

Entonces, ¿en qué quedamos? Si no fue Dottie… ¿quién diseñó el logo de los panteras? Recapitulemos. La ley de Alabama dictaba que todo partido político necesitaba un emblema, así que, durante una tormenta de ideas de SNCC, una chica de Washington llamada Ruth Howard hizo su propia aportación. Como Dottie, se había mudado al sur al acabar sus estudios universitarios para entregarse a la causa a tiempo completo.

«Se me ocurrió dibujar una paloma, pero a nadie le gustó. Alguien mencionó el logo del equipo de fútbol de Clark College, que estaría bien hacer algo parecido… De ahí es de donde viene la pantera». Ruth tomó nota de la sugerencia y poco después presentó un diseño basado en aquel emblema universitario. Causó sensación. Y así fue como surgió el primer prototipo. A mediados de los sesenta, Howard emprendió junto a un compañero su propio proyecto: Lovin‘Spoonful, una cafetería abierta las 24h que solía acoger a toda la comunidad de músicos, poetas y demás personas vinculadas con el arte y la cultura que se dejasen caer por la calle Hunter.

El diseño creado inicialmente por Ruth y “refinado” poco después por Dottie tuvo una mano más. Fue precisamente Bob Zellner quien se dio cuenta de que andaba circulando por ahí una pantera diferente a la rediseñada por su mujer. Así, llegó a Lisa Lyons, dibujante de comic que formaba parte del Club Socialista Independiente (ISC) de la Universidad de California. Lisa retocó e incluyó la pantera estándar en distintas publicaciones, pósters y objetos entre 1966 y 1967. Cambió el número de garras, adaptó el diseño en función de los soportes… Quizás sea la versión más conocida.

«Mis primeras caricaturas políticas se publicaron en 1963, cuando, como estudiante de tercer año en Carleton College en Minnesota, dibujé para el periódico oficial de los estudiantes y luego para uno de los primeros periódicos clandestinos de la década de 60 cuyo nombre no puedo decir porque cambió con cada edición. El diario fue la voz de un grupo de jovencitos liberales, radicales y socialistas del campus que vivían comprometidos con el Movimiento de Libertad de Expresión de Berkeley (FSM). Después de trece números distribuidos con gran éxito, el claustro suprimió el periódico amenazándonos con suspendernos, pero luego se rindieron. ¡Fue muy divertido!»

«Me encantaban El viento en los Sauces y también los Freak Brothers, toda esa locura alegre y anárquica. Eran una celebración del espíritu de todo lo que puede ocurrir en la actualidad, especialmente en California. Eso sí, en aquella época odiaba la representación de R. Crumb de las mujeres. Había tanto sexismo en ese momento, razón por la cual, por supuesto, la liberación de la mujer fue tan… liberadora. Traté de unirme a un sindicato de diseñadores de carteles, pero me rechazaron porque según ellos no iba a estar cómoda en sus reuniones de hombres».

La carrera de Lisa se desarrolló principalmente en Detroit como ilustradora, diseñadora gráfica y responsable de tiras cómicas políticas en distintos medios. Casada con su compañero Kit, también dibujante, tiene tres hijos y sigue trabajando. Entre sus últimos proyectos está el libro “Bohemians: A Graphic History”, donde acompaña los textos de Paul Buhle y David Berger con sus ilustraciones.

En cuanto a Dottie y Ruth, siguieron caminos cercanos. El fin de la década de los 60 trajo consigo el fin de la etapa de Dottie y su marido Bob Zellner como militantes de SNCC, un partido enfilado hacia un recelo cada vez mayor ante la presencia de activistas blancos. No querían que desvirtuaran la fuerza del black power. En 1968, el matrimonio se mudó a Nueva Orleans y allí fundaron Project Grow, organización dedicada a combatir el racismo entre la clase trabajadora blanca. Dottie volvió a Nueva York en 1983, desde donde permanece activa en distintas causas sociales como el feminismo o la lucha palestina.

Por su parte, Ruth también regresó a su Washington natal, donde reparte su tiempo entre la enseñanza y su faceta como escultora. Quizás ambas sigan coincidiendo. En una entrevista reciente, Dottie confesaba: «Para mí, lo más difícil de dejar todo fue la brecha que provocó: demasiados compañeros divididos y repartidos. Hoy, tantos años después, solemos reunirnos y, cuando esto sucede, cuando estoy con otras personas afines, mi corazón se llena de alegría. Siento la sensación de estar, otra vez, completa».  

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